Cuando decides emprender te imaginas a ti mismo haciendo todo aquello que te gusta, lo que sea que eso es, pero haciendo eso. Nadie te dice que tendrás que hacer mucho más, tareas que no tienes ni idea de como hacer como: Marketing, networking, asuntos con hacienda, legales, fiscales, atención al cliente… ¿Dónde queda todo eso que soñabas que ibas a hacer? ¡Buaj, ni lo recuerdas!
Además, dedicas mucho tiempo a tratar con personas, personas a las que te da miedo decir NO, porque quizás en ella está esa oportunidad que tanto has deseado, el famoso “y si”.
Esto, unido a la presión económica a la que te somete la sociedad, tu pareja (atención “temaso” de que os hablaré próximamente) y tú misma cuando te dicen/dices: “para qué tanta dedicación si esto no da dinero”.
Y por último, esa sensación (realidad) de estar 24/7 ON: trabajando, disponible, mirando tus emails, Whatsapp, redes sociales, cuando el trabajo entra en todos los rincones de tu vida.
STOP!
Siéntate y apunta estos dos consejos como si fueran mantras:
- Priorízate, eres el mayor activo de tu negocio, proyecto, sin mí no soy nada 😉
- no olvides que el emprendimiento es un maratón, no un sprint.
Sentirte angustiada todo el día, no poder dormir, adelgazar bestialmente sin hacer dieta, engordar a lo loco, que se te caiga el pelo, tener ataques de pánico, perdidas de memoria, llorar “por nada”, gritar… ¿Todo esto no es suficiente para que te des cuenta de que estás mal? Pues te aviso, no es solo que estés mal para poder gestionar tu proyecto, es que te estás jugando algo mucho más importante, tu salud.
Cuanto más estrés tienes, peor líder eres, peores resultados consigues y, por tanto, más estrés tienes.
“La dopamina que generan los éxitos enmascaraban los problemas derivados del cortisol, como los problemas en la piel o la inflamación de los órganos, y aceleraban la depresión. El impacto del estrés crónico ya están instaurados estaba en mi cuerpo y en mi mente, tenía ataques de ansiedad, pero como llegaban los éxitos no me detenía a reflexionar. Y apareció la depresión en pleno confinamiento”. Cuenta Diego Ballesteros en la revista Emprendedores.
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YO TE PIDO QUE TE PROTEJAS:
- Si no te cuidas, si no te conoces, si no estás bien construida, vas a caer. Aprender a vivir con el fracaso y evitar la presión de la sensación de fallarle a los otros, son dos tareas que te recomiendo empezar a trabajar desde hoy mismo. Así como, aprender a respirar, a parar y a desconectar de TODO.
- Emprender no es un juego de color de rosas, es una aventura difícil, en la que la suerte juega un papel muy importante. Hay creencias culturales tóxicas en torno a lo que es ser un profesional. Como: para triunfar hay que esforzarse y parece que debes desasociarlo del disfrute y del pasártelo bien. La realidad científica revela todo lo contrario: la productividad es mayor cuando disfrutamos. Tu cuerpo es la pila que tienes y tu deber es gestionarla bien.
- Una cosa es la responsabilidad y otra la culpa. La primera puede traerte grandes éxitos, la segunda solo traerá ansiedad y acabará asfixiándote.
TE RECOMIENDO QUE PIDAS AYUDA YA SEA, A UN PROFESIONAL DE LA MENTE, A UN PROFESIONAL DEL ESTRÉS, A PERSONAS QUE TE AYUDEN CON TAREAS DEL PROYECTO… ¡LO QUE NECESITES!
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